¡Dejemos de buscar el tesoro para encontrarlo!

¿Qué buscamos en una relación? Si estamos buscando unas cualidades concretas en alguien, aunque nos repitamos mil veces que salen de nuestro intrincado corazón, en realidad suelen salir de nuestra complicadilla mente.

Desde la PNL (programación neurolingüística) nos dicen: Los objetivos tienen que definirse en positivo. Es decir, tener claro las cualidades de la persona que nos gustaría que formara parte de nuestra vida, nos acercará a ella. También nos muestra, que un error común es focalizarse en lo que no se quiere, porque la mente no distingue entre los pensamientos y frases estructuradas en positivo y en negativo. Centrarnos en lo que no queremos es como sembrar de forma inconsciente justo los frutos que no queremos recoger. ¡Hasta aquí perfecto oiga!

Pero, ¿no habéis experimentado alguna vez como ese deseo en positivo también bloqueaba vuestra vida y vuestras relaciones? Además de la mente, ¿qué dice el corazón realmente? Yo creo que ahí está el asuntillo. Apaciguar la mente para que no eclipse nuestro corazón creo que es un buen comienzo para que aflore una nueva perspectiva, una nueva forma de afrontar la vida. Por cierto, hablando de eclipses, ¡atentos a este viernes 27 de julio porque hay eclipse lunar total muy especial, con una energía será muy intensa! Os paso dos enlaces para los que estéis interesadas / interesados, desde dos visiones:

Lo ideal para encontrar pareja afín a nosotros en todos los sentidos: alma, cuerpo y mente, es dejar de buscar, que eso no significa dejar de propiciar.

La simplicidad de disfrutar haciendo lo que nos gusta, silenciando en lo posible nuestro ruido interno:  meditar, bailar, escribir, pintar, caminar, nadar, navegar…prepara el escenario para ser encontrados.

El amor tiene cierto paralelismo con el concepto de inspiración de Picasso, que dijo, “¡Cuando llegue la inspiración que me encuentre trabajando!”. Yo tengo la osadía de modificar un poco la frase y la aplico en el encuentro en la pareja: “¡Cuando llegue el amor de pareja que nos encuentre disfrutando y trabajando en nosotros mismos!”, así estaremos perceptivos a verlo y receptivos a valorarlo.

Me atrevo a afirmar que la clave está:

– en aprender a dejar de buscar, en una rendición consciente,

– en aprender a sentirse vacíos y así dejar ese espacio, para que ocupe su lugar algo valioso, y en el momento oportuno, para que de forma natural nos nutre y alimente,

– en aprender a sentirnos llenos de vida y alegría con independencia de las circunstancias, creando el mayor atractivo posible que es el de gustarse a uno mismo,

– en aprender a permanecer abiertos, con convicción selectiva y serenidad incondicional.

¡Ala! ¡Casi na!

¡Encontrar nuestro tesoro puede llevar su tiempo! ¡Lo más irónico es que el mapa que tanto buscamos está muy cerquita en realidad! ¡Siempre aguardó en la sencillez de nuestro corazón!

Un abrazo,

Olga Martínez Mora

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