En septiembre, contra la vuelta a la rutina: ingresos y gastos conscientes

Esta es la época, en que mucha gente comenta y me plantean estas preguntas retóricas: “¿qué?, ¿se acabaron las vacaciones?, ¿se acabó lo bueno? ¿eh? Je, je. Y siempre pienso: ¿dónde está la gracia?, ¿es que esta persona disfruta del malestar ajeno para justificar el suyo o es pura inconsciencia?
La cuestión es que no me conformo con la rutina, con vivir pendiente del fin de semana y de las vacaciones como si fueran los únicos momentos en los que la vida adquiriera cierto sentido.
Si fijamos el promedio de vida en Europa sobre los 85 años, podemos estimar que en el mejor de los casos vivimos unos 31.025 días, de los cuales según la creencia de que sólo lo “bueno” está en el tiempo libre, sólo podemos llegar a sentirnos bien en 8.245 días de nuestra vida. Esta última cifra proviene del siguiente cálculo: si todos los fines de semana suman 6.120 días y suponemos que tomamos 2.125 días de vacaciones, en total la cifra de posible diversión asciende a 8.245 días.
Si a los 31.025 días de vida, le restamos los 8.245 de vacaciones y fines de semana, disponemos de 22.780 días dedicados al trabajo. Es decir, ¿el 73,42% (22.780/31.025) de mi vida va a ser sufrimiento? Entonces, ¿sólo el 26,58% de mi tiempo, el bien más preciado, va a ser posible disfrute? Vamos, que me niego en rotundo a aceptarlo.
Me da igual lo que opine el resto de nuestra sociedad. No sé cómo la gente corriente aguantamos esto. Bueno, sí que sé cómo: sobreviviendo, aceptando el sufrimiento y el castigo de vivir expulsados del paraíso cómo única alternativa. Pues, no sé vosotros, pero yo me estoy creando mi paraíso particular. Voy a hacer que la ilusión adquiera una fuerza irrefrenable de vivir intensamente. ¿Cómo? Dedicándome a lo que me encanta hacer: en mi caso sobretodo bailar, leer, viajar y aprender, disfrutando el tiempo con mi familia y amigos, gastos conscientes que me ayudan a ser quien soy y quiero ser. Y también diseñando y materializando el tipo de vida que me haga crecer y vencer mis miedos, aireando y sacando a la luz mis pasiones y brillos, obteniendo así ingresos conscientes fruto de mi esencia.
¿Te resignas a vivir pensando en el 26% de tu vida, en tus días “libres” o quieres tener la verdadera libertad de poder disfrutar del 100% de tu tiempo?
La decisión es sólo tuya. No busques excusas. La queja te paraliza porque centra tu pensativo en lo negativo. Asume la responsabilidad de poder ser feliz. Nadie dijo que fuera sencillo pero sí posible.
Tú eliges.

¡Hasta pronto guapísimos lectores!

Un abrazo bien fuerte,

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