¿Existe un agujero negro donde se pierde dinero o son fuerzas misteriosas del más allá que lo hacen desaparecer?

Esto no es un caso de Iker Jiménez, no estamos en Cuarto Milenio. El hecho aparentemente paranormal es que a final de mes en muchas ocasiones me he preguntado a mí misma: “¡Dios mío! ¿En qué me he peteao el dinero?”. Fuentes fidedignas constatan que esto no es un hecho aislado.

En la manera de gestionar el dinero, pasa como en cualquier comportamiento de nuestra vida, nuestro inconsciente y lo que hemos aprendido de la familia, tienen un peso decisivo.

Solemos creer que si ganamos más dinero o nos toca la lotería, nuestros problemas económicos estarán solucionados. Lo que no sabemos o nos resulta más cómodo ignorar es que lo más importante no es ganar más dinero, sino gastar menos de lo que ganamos. Sí, aparentemente resulta obvio, a la práctica no lo es tanto.

“Paga en cómodos plazos”. “No esperes para tener aquellos que tanto deseas. Nosotros lo hacemos posible”. Todo esto tiene un coste. Además del coste de los intereses, existe otro mayor, el de vivir por encima de nuestras posibilidades.

Asumamos parte de nuestra responsabilidad de la crisis. Yo creo que es sano hacerlo. Sin flagelarnos. Con honestidad. Nos tragamos el anzuelo de consumir hasta la saciedad, siguiéndole el juego a una sociedad que nos necesita con poco criterio, escaso autocontrol y vulnerables emocionalmente, para poder caer una y otra vez en la misma trampa. Es fundamental que sigamos distraídos para no pensar y seguir pasamos la vida dedicados a en un trabajo que no nos gusta para pagar cosas que no necesitamos realmente.

No todos nos vamos a ir al Tíbet, ni a una cooperativa, pero sí podemos poner más consciencia en nuestros gastos. Apuntando lo que gastamos, llevando una hoja Excel, para poder saber en qué gasto mi dinero. Sólo podemos mejorar si sabemos de dónde partimos.  Ya, lo sé. Parece una medida exageradilla, pero es eficaz. Cualquier cambio requiere cierto sacrificio. Eso lo sabían muy bien nuestros abuelos. En muchas ocasiones nos olvidamos que para conseguir cosas que valgan la pena se necesita constancia y paciencia. La inmediatez es mala compañera.

Si te ha cambiado de golpe la vida, por separación, por trabajo o por el motivo que sea, gestionar bien tu dinero te aportará tranquilidad y te sentirás mejor contigo mismo.

El dinero no es algo ajeno a ti, es una de las expresiones de tu interior. Reconocerlo y aceptarlo permitirá que éste pueda llegar a nuestra vida. Utiliza tu energía cuidando y ganando dinero, no lamentándote, ni culpando a otros.

Te propongo alternar esta mentalidad con acciones prácticas. Empezamos por gestionar y apuntar los gastos.

Pruébalo y me encantará que me expliques tus dudas y experiencias.

Hasta pronto guapísimos lectores!!

Un abrazo bien fuerte,

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