La coherencia

Hace unos días, una conocida (se dice el pecado pero no el pecador), pillándome totalmente por sorpresa, me dijo por teléfono que “estaba harta de mis incoherencias”. ¡Y vaya con el regalito! Lo primero que pensé es que no era un preferentista del banco, ni ningún familiar o amigo al que tuviera confianza y cariño para permitirle un mal día, así que me plantee que ¿cómo era posible que estuviera viviendo esto? ¡Yo que había hecho todo lo posible por tener “buen rollito” con esa persona!

Pues como creo que nada es por casualidad, y que existe la causalidad, entre otras muchas cosas, esa llamada telefónica, me ha hecho meditar sobre la coherencia en mi vida.

Hasta ahora me he empeñado con uñas y dientes en ser justa con mis hijas, justa con mis padres, justa con mi pareja, justa con el padre de mis hijas, justa con…¿y yo? Pues hoy “justamente”, hablando con mi pareja me ha comentado: “Olga, es que si no eres justa contigo misma, de nada sirve intentar serlo con los demás, porque has dejado de serlo”. “Pues es verdad”, le he contestado.

La justicia y la coherencia, son conceptos relativos, que dependen del significado que le otorguemos, cada persona tenemos en consecuencia, nuestro propio lenguaje.

La coherencia y la justicia empiezan por uno mismo. No te traiciones jamás. No hagas favores gratuitos si no los sientes realmente de corazón sin mimarte a ti primero porque “la mierda flota”. Espera a que los demás te pidan las cosas, para que adquieran su justo valor. Las emociones que escondas sin gestionar, aunque sean miedo, odio y rabia, volverán a salir si no has sido justo / justa  contigo mismo / misma. No sirve de nada “ser bueno” a toda costa. Nadie, ni tú mismo / misma, te lo agradecerá. A parte, ¿qué es la bondad? ¿Existe realmente o es sólo un concepto judeocristiano?

No tengas miedo a perder a alguien o a algo cuando eres tú mismo / misma. Si lo que has perdido era para ti, volverá y si no es que te esperan otras vivencias que experimentar. Esto es para mí, muy difícil de realizar.  ¡Qué fácil es soltar estas frasecillas! Tenemos el trabajo de recordarlas y aplicarlas a lo largo de la vida para que con los tropiezos nos pongamos en pie cada vez con más facilidad.

Hagamos las cosas de corazón, para poder gritar al mundo ¡tengo de vez en cuando pequeñas incoherencias porque soy humano / humana,  pero en general tengo coherencia en mi vida, entre lo que siento, pienso y realizo!

Súbete a la cuerda floja y haz equilibrios entre tus intereses y los de los demás, para que puedas pasar al otro lado sin caer en la red o en vacío. Y si te caes, aprende de la caída y vuélvete a subir como los niños cuando empiezan a caminar.

Cualquier acuerdo se puede cambiar para compensar los pesos entre lo que tú necesitas y necesitan los demás. No te sientas obligado a nada en la vida. Cambiar es crecer, es adaptarse, es vivir.

Cuando alguien te juzgue, como a mí el otro día, contesta o piensa para tus adentros, el corazón me ha guiado, poniéndose de acuerdo con mi pensamiento y con la actuación de mi cuerpo, que no tienen que coincidir con los tuyos. No se puede juzgar la coherencia de una persona, con “coherencia”, porque cada uno tiene su propia coherencia.

 

¿Qué opináis de todo esto? Me encantará leer y contestar vuestras aportaciones.

 

¡Hasta pronto guapísimos lectores!

 

Un abrazo bien fuerte

 

 

 

 

 

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Comments (2)

  • @n@ Reply

    Hola amiga Olga!!!

    A veces las personas proyectamos en el otro/a interlocutor/a nuestros propios defectos o virtudes.
    Aquello que NO toleramos o NO aceptamos en la otra persona, es porque resuena dentro de nosotros mismos.

    Nota: Me encanta el Blog!!! Te envío mucha fuerza!!!

    @n@

    08/04/2015 at 6:23 pm
    • Olga Reply

      Gracias guapa!

      Ser consciente de que lo hacemos, de que a veces proyectamos en los otros, es un gran paso!!
      Muchas gracias Ana por tus fuerza! Gracias por estar ahí! Qué suerte haberte encontrado!

      10/04/2015 at 8:40 pm

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