La indiferencia cae gota a gota como cera ardiendo en la piel

Esta frase no necesita explicación. La soledad en compañía es como si te clavaran un puñal lentamente y paradójicamente parece que por accidente. La buena noticia es que la herida no es mortal y tiene curación. Quizás esté dramatizando en pos de utilizar imágenes que nos lleven a esta situación, a esta emoción que casi todos hemos vivido. Si eso te está ocurriendo, ¡interpreta por fin esas señales claras, dolorosas, pero claras a fin de cuentas! ¡Aprovecha la experiencia si esto ya lo viviste antes!¡Despierta! ¡Ya sabes lo que tienes que hacer! Aléjate y suelta para sanarte. Coge distancia y elige vida. Como dice una canción de Vanesa Martín: “Yo me pido vida para poder seguir”.

La vida, a veces, no nos regala lo que queremos, sino lo que necesitamos aprender. Celebra la sabiduría de lo que ocurre como una señal en tu camino, aunque te tropieces y te duela la herida.

Todos hacemos lo que podemos. Todos damos lo que tenemos en ese momento. Todo se soluciona con aceptación y amor hacia uno mismo, hacia los demás, hacia lo que hacemos y hacia la vida.

Si no puedes ahora, si hoy te sientes rendido o rendida, espera y permítete hoy descansar, permítete sentir la tristeza por perder algo o alguien que quieres. Date tiempo. Otórgate el permiso para estar triste y que así esa emoción pueda manifestarse y seguir su camino.

El desapego no es para mí un estado perenne contemplativo, ni vivir en posición de loto sentada en la cima de una montaña, no he llegado a ese estado de sabiduría espiritual.

El desapego tiene un proceso y enfrentarse a la pérdida es la única forma de vivir sana, en definitiva, de VIVIR. No te disfraces con una sonrisa evasiva y obligada. Sonriamos cuando podamos y desde el corazón. No te refugies en “no pasa nada”. Lo que niegas persiste. Lo que aceptas pasa porque ya hizo su función de mostrarte lo que necesitabas aprender y ya no tiene sentido su permanencia. Ante el dolor de una separación, siente y acepta para poder trascenderla. “Todo pasa y todo queda” Machado. Nada es para siempre. Si no fue así como esperabas fue por algo, aunque ahora no puedas comprenderlo. Ten fe. Y si hoy no puedes, ten fe de que tendrás fe mañana. Fe en ti, fe en la vida, fe en algo superior, fe en tus sueños, fe en la plenitud, fe en la grandeza, fe en la luz, fe en todo lo que se pueda, fe en lo que te dé la gana, pero ten fe.

Hasta pronto guapísimos lectores.

Un abrazo cálido y bien fuerte,

Olga Martínez Mora

 

 

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