La ley de la atracción o hacer la vertical-puente

Todos o casi todos nos hemos preguntado en más de una ocasión: “No lo entiendo, pero si pongo foco, pero si lo quiero con todo mi corazón, ¿por qué no consigo esa pareja, ese trabajo, ese piso, ese nivel de vida, esa popularidad…?

En los libros de autoayuda nos lo suelen poner muy fácil: “Visualiza todo lo que quieras”. “El poder está en tu interior”.

Entonces, ¿por qué resulta muchas veces más complicado atraer lo que uno quiere que hacer una vertical-puente con salto mortal?

Aplicar la ley de la atracción puede estar en numerosas ocasiones a la par en dificultad del “abre fácil” de los alimentos precintados. Yo siempre me imagino al diseñador de esos productos tronchándose de risa y diciendo: “Pardillos, se creen lo del abre fácil”.

Habéis comprobado como yo, que en la vida no se suele conseguir algo sólo con desearlo. Llegan cuando se cree firmemente que es de uno, o cuando inconscientemente estamos alineados con esos deseos. El secreto está en soñarlos y sentirlos como si ya estuvieran materializados. No es querer algo desde la duda de si lo conseguiré, que sería desde la escasez, sino querer algo con la certeza de que forma parte de nosotros, de nuestra vida, aunque todavía no se haya manifestado. Ahí está lo jodido. Esto requiere no sólo autoconocimiento, sino situarnos y vivir desde nuestra esencia y vibrar en la misma frecuencia de nuestro deseo.

Esta posición que nos prepara para alcanzar lo que anhelamos, es diferente para cada persona, y a menudo es inconsciente, de ahí que encontremos personas con más o menos suerte.

Atraer, materializar lo que hemos creado, la vida que deseamos vivir, tanto la creación individual como colectiva, requiere trabajo. No puede producirse el Cambio sin el esfuerzo de pensar y sentir diferente.

Pensar que a uno le faltan habilidades, recursos es a menudo fruto del miedo y una forma de no enfrentarse a uno mismo, ni a los errores. Equivocarse es vivir, porque es aprender, crecer uno mismo en contacto con los demás y en nuestro entorno.

Como hábito, y sobre todo en los momentos de dudas y de bajón, es necesario que busquemos nuestro centro, nuestro templo, contactemos con la naturaleza, descansemos, paremos, meditemos, bailemos, escribamos… u realicemos otra actividad que nos permita recuperar nuestra paz de espíritu y así volver a conectar con uno mismo y con los demás. Esto nos permitirá adquirir y mantener la fuerza y la fe para materializar lo creado.

Hemos nacido para esto, para vivir conectados, para amar y ser amados, y así será si nos convencemos de ello y dejamos que la vida nos abrace y abastezca.

El mar, la arena y el sol son para mí sanadores. Es de responsabilidad de cada uno buscar como sanarse con la naturaleza, con su entorno. De esta manera contribuiremos a crear un mundo sano.

Me encanta pisar la arena y que mis dedos se enreden con los granos. Me fascina mirar el mar, con vista al horizonte, a ese infinito marino que me hipnotiza. Es un placer contemplar ese velero que parece sacado de una postal para embellecerme el momento, con el valor añadido de su movimiento, confiando en el viento; rodeado de esa agua salada que lo sostiene, que le hace flotar y le permite desplazarse hacia el mejor lugar posible. El marinero tiene claro su rumbo y al mismo tiempo se entrega a la sabiduría divina del mar que le llevará por la mejor ruta posible, sorteando temporales y disfrutando de su calma.

Pasar del “querer querer” a “querer por derecho propio de existencia” es un cambio total de consciencia. Cuando querer una vida plena, no es una opción, sino que forma parte de nuestra existencia, de nuestro yo auténtico, la vida se convierte en nuestra amiga más íntima. Dios, el universo, o en lo que tu creas, ante esta evidencia, no puede hacer otra cosa más que permitir y fomentar la manifestación de eso que has creado.

Todo sueño será todo lo fácil o difícil de cumplir que nosotros sepamos. El grado de aceptación de nuestro poder decantará los acontecimientos en un lado u otro de la balanza.

 

¿Qué opinas tú? ¿Qué esto es posible o que estoy flipando?

Me encantará saber tu opinión y responderte los comentarios .

¡Hasta pronto guapísimas /guapísimos lectores!

Un abrazo tierno y fuerte,

 

 

 

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