La sensibilidad, ¿fuerza o debilidad?

Durante años creí que mi sensibilidad era debilidad. Consideré verdaderos comentarios como: ¡Anda, no te tomes así las cosas! ¡Mira que eres pava! ¿Te vas a poner a llorar? ¿Es que todavía no has madurado?

Esto es un llamamiento a las mujeres y hombres muy sensibles de este mundo, del universo y de todos los universos que puedan existir: Nuestra sensibilidad nos hace más fuertes, no más débiles. Da igual lo que otras personas nos digan. ¡Aahhhh¡ ¡Qué agusto me he quedado!

Ser sensible no es ni una elección, ni una maldición. Ser sensible es un don. Todos los dones, todas las luces, existen porque existe la oscuridad, que en algún momento reclama su presencia y aceptación.

Pagamos con un dolor más intenso el placer de vivir la vida con más plenitud, con más matices, con más tonalidades cuando nos abrimos a ella.

No se puede pretender tener la capacidad de emocionarse con mucha facilidad, de mostrar y sentir ternura, cariño, comprensión con transparencia, y no alterarse de forma especial con olores, ruidos, entornos hostiles, luces estridentes, …

Si se está dotado de intuición y de gran empatía, se necesitan momentos de soledad y protección porque puede que nos saturemos y suframos un poquillo más que la media. Es un pequeño precio a esa conexión especial que podemos desarrollar con uno mismo y con los demás.

Procesar la información recibida de forma intensa y profunda, vivir los acontecimientos externos e internos con mucha emotividad, sentir fuerte empatía y captar sutilezas emocionales más allá de los cinco sentidos, se paga con facilidad para saturarse y sobrestimularse.

Si tienes la sensación de que esa relación frustrada te duele más que a los demás, no necesariamente tienes más apego. Si te molesta ese olor de mezcla de sudores del metro, no es que seas tan tiquismiquis. Si esos ruidos o música tan fuerte te resultan difíciles de soportar, no es que seas tan finolis. ¡Felicidades! Tienes un sistema neuro-sensorial más fino. Ahora le llaman PAS (Personas Altamente Sensibles) y dicen que afecta a 2 de cada 10 personas.

Probablemente te enamoras con más facilidad, te cuesta poner límites, sufres antes y te parece que con más intensidad, tienes tendencias perfeccionistas, puede que te cueste manejar situaciones estresantes, pero a la vez esto mismo es lo que te permite disponer de forma natural de la capacidad de detectar sutilezas en el ambiente, te conmueve el arte, sientes conexión con la naturaleza, te duele el sufrimiento ajeno y quieres ayudar a los demás desde lo más profundo de tu corazón.

Conclusión: Ser una persona con una gran sensibilidad es una oportunidad para vivir la vida de forma más intensa, y también más plena si tenemos la valentía de vivir siendo nosotros mismos, y eso es una gran fortaleza.

¡Qué buena noticia verdad! ¿Qué opináis? ¡Hasta pronto guapísimas y guapísimos lectores!

 

Un abrazo tierno y fuerte,

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