La vida estuvo llena de desgracias, muchas de las cuales jamás sucedieron. Descartes s. XVII

Más vale malo conocido que bueno por conocer” Por favor, ¿a quién se le ocurrió esta idea?; y ¿a quién se le ocurrió propagarla con un refrán? Seguramente a alguien que no se atrevía a escuchar su voz interior o la acallaba autoengañándose.
Soñar es maravilloso, es fuente de vida, es energía en estado puro.
Tener los pies en el suelo no es incompatible con soñar, con diseñar y crear lo que realmente queremos, paso a paso. Nuestros pies nos llevaran a dónde anhelemos. Como dijo Machado “Se hace camino al andar”. Tener los pies en el suelo también es conectar con la tierra, nutrirnos de su energía y vivir haciendo las cosas que nos realizan sin perdernos en ensoñaciones que nos limiten a actuar. Descalzarse en la arena, en la tierra o en la hierba es un buen ejercicio que nos puede ayudar a hacer consciente esa conexión.

Creo firmemente que hemos venido a este mundo para disfrutar, para aprender, para ser cada día mejores, aceptándonos a nosotros mismos y a los que nos rodean sin olvidar nuestras ilusiones y nuestras pasiones.

Para pasar a la acción, para poder ponerle fecha de cumplimiento a nuestros sueños, hemos de abandonar el miedo y el fatalismo. Seguramente nos los enseñaron para protegernos, pero no nos sirven ahora si queremos conseguir nuestros objetivos y sentirnos vivos. ¿Qué tal si nos atrevemos a escucharnos y ser nosotros mismos?. ¿Qué opináis?

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