Las Princesas Disney tienen “un par de ovarios”

Mi opinión es que las princesas Disney están desprestigiadas e infravaloradas. No esperan sin más que venga un príncipe a salvarlas, no, no (y no me refiero a Mulán, Pocahontas o Brave, princesas de unos años para acá, más proactivas e independientes). Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente, la Bella, la Sirenita… hacen mucho más de lo que aparentan.

Hay que “tener un par de ovarios” y ser extremadamente valiente, para que mientras friegas la casa en medio de personas que no te valoran, o limpiado para siete, visualices y sientas alegremente que tu vida será otra, donde amarás y te amarán, y donde vivirás en un entorno ideal para ti (preferiblemente un Castillo), sin desmerecer a príncipes que matan dragones o que dan besos curativos.

Lo fácil es dejar de creer en el amor de pareja, fingir indiferencia cuando te dicen: ¡Lo importante es el ahora y disfrutar! ¡No estoy preparado/preparada para una relación! ¿No serás de las/los que se enamoran? Lo ordinario es conformarse con un polvo “esporádico” donde la ternura es como un pariente lejano, que sabes que existe pero que hace mucho que no ves.

Lo fácil es pensar que no podrás conseguir otro trabajo diferente al que tienes porque “el futuro está muy negro” Lo ordinario es dejar pasar la vida y conformarse con los momentos “esporádicos” de vacaciones y fin de semana, donde ser uno mismo.

La valentía de soñar y creer con el alma en tu sueño no tiene precio. La osadía de hacer ordinario lo extraordinario, de bajar el cielo a la tierra, es una de las grandezas del ser humano.

Lo que vale la pena requiere tiempo, dedicación y paciencia. ¡No hay otra! Sólo así se consiguen relaciones y trabajos satisfactorios.

Y el otro ingrediente es la fe limpia, que no es necesidad, ni entusiasmo forzado, sino ilusión fluida que serena y clarifica.  “La necesidad de alcanzar sueños es lo que impide conseguirlos”, nos enseña Enric Corbera. Esta idea, me hace reflexionar sobre una posible razón del por qué a las princesas de los cuentos, les puede pasar de todo (la madrasta la quiere matar, a otra le hacen bullying para que no pueda ir al baile, a otras las tienen encerradas o con tres hadas o con una Bestia…)  y ellas siguen a su rollo cantando con pajarillos y ratoncitos, cómo si esa situación que viven no va con ellas. Quieren otra realidad, pero no la necesitan desesperadamente. Saben ver la belleza en lo que viven sin ansiedad en propiciar el cambio.

La magia existe. Nos dijeron que no existía y nos engañaron. Da igual lo que hayamos vivido. La magia sigue existiendo. Yo propongo sacar esa fuerza real (aunque seamos republicanos) y ponerla a nuestro servicio y al de los demás.

No sé si rodearnos de animales y abrir la ventana cantando: ¡Ah Ah Ah Ah Ah! será un poquillo exagerado como hace la actriz Amy Adams en la película “Encantada”, aunque si le ponemos intención, nos puede dar resultado.

Busquemos nuestra propia manera de conectar con nuestro sueño para pensar y sentirlo como real. ¡Hagamos magia! Repítete un mantra o una afirmación propia, o medita o baila o canta, o crea tu propio ritual que te incite a dedicarle tiempo abriendo tu corazón.

¡Salud a las princesas Disney y a todos los locos soñadores porque sólo ellos tendrán la posibilidad de vivir en plenitud!

¿Qué opinas de todo esto?

¡Hasta pronto guapísimas y guapísimos lectores!

Un abrazo tierno y fuerte

 

 

 

 

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