Las sandalias o la espera en la rueda de la vida

sandalias

La verdad es que me ha salido un título un poco rebuscadillo, pero al acabar de leer este post le encontraréis sentido.

La rueda de la vida consiste en el planteamiento sobre cómo nos desenvolvemos en los diferentes aspectos de nuestra vida: pareja, familia, amigos, dinero, trabajo, hobbies… Para que estos aspectos lleguen al nivel que deseamos, es necesario esperar, por varias razones: una porque necesitamos cambiar y sacar lo mejor de nosotros para conseguirlo y eso lleva su tiempo, otra razón porque es el propio tiempo que nos explica lo que hoy nos puede parecer inexplicable. Todo llega en “su momento” y mientras no llega, tener fe de que llegará y seguir caminando hará que podamos alcanzar nuestro destino. Y luego, vuelta a empezar, “a por otra cosa mariposa”. Así es la vida, o por lo menos, así veo yo la vida. ¿Cómo la ves tú?

“Todo está conectado” No solamente nos influimos unos a otros, como se describe en “el efecto mariposa”, sino que en nuestro mundo individual, todos los aspectos de nuestra vida están conectados. Si uno anda un poquillo cojo, el otro difícilmente irá fenomenal si lo analizamos de forma honesta y auténtica.

Ser compasivo y comprensivo con los otros y con nosotros mismos cuando somos conscientes de que una faceta de nuestra vida está influyendo en el resto, nos ayudará en nuestro proceso.

Hay momentos en la vida, en que una separación de un ser querido, una pérdida de trabajo, una enfermedad… dejamos que nos influyan, y aun siendo conscientes de que estamos permitiendo que nos desequilibren, nos consumen gran parte de la energía que iría destinada a nuestros proyectos de realización personal, a los cuidados y mimos a la familia, a los amigos y a nosotros mismos. Nos servirá reconocerlo y perdonarnos. Aceptar nuestra vulnerabilidad nos hará fuertes para aprender de lo vivido. Sacar nuestra valentía y resiliencia nos ayudará a superarlo y a renacer más fuertes, más hermosos por dentro y por fuera, con una luz propia todavía más potente, más brillante, más bonita.

Es necesario dejar sin pudor que las emociones se manifiesten. No pasa nada si la rabia y la tristeza son nuestras compañeras temporales. Ellas serán el preludio de nuestro cambio. No nos obliguemos a estar bien prematuramente.

Cierra los ojos y repítete: “No pienses en un elefante amarillo”. Luchar contra un pensamiento, fruto de un cúmulo de emociones, sólo sirve para afianzarlo y para que haga de nuestra cabeza su morada.

Así que se acabó la lucha. Vamos a dejarnos llevar y a dejarnos llorar (como dice mi hermano Alfonso, artísticamente Alfonso Mora, en una de sus canciones), para que con el tiempo, las nubes de las emociones negativas pasen de largo sobre nuestro cielo y dejen pasar todos los rayos del sol.

Esperar es algo para mí complicadillo. En general, no es fácil para la mayoría de miembros de nuestra sociedad occidental, ya que drogados con la necesidad de inmediatez, estamos sedientos de satisfacciones, aunque sean efímeras. Pues, la vida nos enseña y nos da dos tazas. Nos toca esperar y tener fe en el qué, más que obsesionarnos en el cómo. Si sabemos lo que queremos, y somos y seremos la persona que puede conseguirlo, el cómo saldrá por arte de magia. La magia existe. Nos engañaron al hacernos adultos; nos inculcaron y convencieron de que la magia era cosa de niños e ilusionistas y nos lo creímos. La magia es la fuente de energía de intrépidos y osados que desafiamos lo establecido por mandato. La magia existe para quien se resiste con optimismo a una vida mediocre, oscura y carente de sentido.

Y mientras espero, también tengo momentos de debilidad y pienso: ¿Se acabarán curando las heridas que me he hecho en los pies con el roce de las sandalias? ¿Qué extraño? ¡No eran nuevas! ¿Sigo insistiendo en llevarlas o me decido a tirarlas? La respuesta a la primera pregunta es sí, todo se cura. Esa convicción me fortalece y me ayuda a sobrellevar las caídas. La respuesta a si seguir con ellas, pues no es tan relevante, porque dependiendo de la elección lo que conseguiremos es caminar más cómodo y/o llegar antes, pero en cualquier de los casos aprenderemos de lo recorrido. Aunque será más eficiente elegir el camino que nos haga sentir mejor y las sandalias que no nos hagan roces o los menos posibles. ¿No crees?

El camino que voy a tomar lo veo y ya lo siento en mi interior porque está aposentado en mi corazón. Imagina el tuyo, visualízalo y siéntelo como tuyo.

¿Escuchas los latidos de tu corazón? Pum-pum-pum. Te indican el camino. Te marcan el ritmo de tu danza.

Escúchalos, escúchate.

 

¡Hasta pronto guapísimos lectores!

 

Un abrazo bien fuerte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Comments (2)

  • cristina Reply

    Bellas y grandes palabras, hechas con el corazón y la experiencia, camino marcado con esas sandalias k te han hecho crecer. Un gran abrazo

    26/05/2015 at 8:36 pm
    • Olga Martínez Mora Reply

      Gracias guapísima por tu comentario. Disculpa que haya tardado un poquillo en contestar. Me he estado curando las heridas de los pies, je je.
      Me alegro que sientas que haya escrito estas palabras desde el corazón. Espero que te ayuden un poquito. Muchas gracias por estar siempre ahí.

      01/06/2015 at 7:10 pm

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