No, no quiero follar contigo

Hola guapísimas y guapísimos lectores!

A continuación os presento uno de mis relatos sobre el amor de pareja.

El cuadro de “El Beso” de Gustav Klimt nos acompaña.

Hasta pronto!

Un abrazo tierno y fuerte,

Olga Martínez Mora

 

 

No, no quiero follar contigo

Sólo quiero perderme en tu mirada sostenida, firme, profunda, sensible y sabia. Sólo quiero olerte, y que tu aroma se impregne en mi piel y se fije en mi memoria, para revivir el momento de tenerte cerca, frente a mí, conmigo y en mí.

Sólo quiero que veamos todo lo bonito de cada uno, lo aireemos al sol, lo alimentemos y lo cuidemos para que crezca sano y frondoso. Quiero que veamos nuestros defectos como la oscuridad de la que no huimos ni tememos porque la integramos y aceptamos en nuestra vida.

Sólo quiero que me toques con tus labios rozando todo mi cuerpo y que mi lengua recorra paciente el tuyo. Quiero que beses las arrugas de mi frente y las estrías de mis caderas.

No, no quiero follar contigo.

Sólo quiero que me hables con tus ojos, con tus movimientos, con tu corazón y me ayudes así a abrir el mío.

Sólo quiero que recorras con tus manos cada recodo de mi figura, que dibujes mi silueta y me pintes de colores, que acaricies mi alma, que masajees cada rincón de mi mente, apaciguándola. Quiero que cantes tu dolor mientras yo acuno con delicadeza tus penas. Quiero que compartas tus alegrías, para que hagamos de la rutina una fiesta. Quiero que con tu masculinidad propongas lo que yo proyecte desde mi feminidad, y sentirme así mujer y tu hombre conmigo. Quiero parar y callar con tu abrazo y que envuelva mi mundo. Quiero que tu piel me susurre que todo irá bien.

No, no quiero follar contigo.

Sólo quiero tener tu presencia. Quiero sentir el respeto cuando te aproximas, la certeza, el presentimiento de lo que me espera: tu virilidad, tu ternura. Sólo quiero entregarme al verte, que sea irremediable sentirte. Quiero que me envuelva tu respiración, y que ella sea mi música, con sus notas in crescendo, con sus pausas y contratiempos.

Sólo quiero que poco a poco me enciendas, y una vez incandescendente esperemos el momento de fusionarnos, para poder dar gracias al cielo de que venga lo inevitable, para acogernos conscientemente en cada parte de nuestro ser, como se recibe lo sagrado, con cada gesto lento, sostenido, dulce, intenso y delicado al tiempo.

No, no quiero follar contigo.

Sólo quiero sentirte dentro mío, abrazarte con todas las células de mi cuerpo; que ellas bailen gozosas y chillen eufóricas su suerte. Quiero danzar contigo al mismo compás y que con cada movimiento expresemos nuestro sentimiento, evidente, fuerte y sincero.

Sólo quiero atreverme a saltar al vacío y confiar plenamente en ti. Quiero dejarme llevar, rendirme a ti y a la vida, morirme en ti, sentirme llena de ti. Y una vez exhaustos guardar un suspiro para mover los labios y darte besos desde nuestra quietud, que nos regalemos caricias lentas que nos cuenten el fuego vivido y que nos hagan conscientes de nuestro reconocimiento.

No, no quiero follar contigo.

Sólo quiero quererte con todo mi ser, sin esperar nada a cambio, sin miedo a perderte, sin miedo a tenerte, sin miedo a vivir, sin miedo a soñar, sin miedo a morir. Sólo quiero sentir amor por mí, por ti, por nosotros, por la vida.

Sólo quiero que venzamos el miedo a compartir nuestra intimidad, que nos aceptemos. Quiero que nuestra unión nos haga fortalecer nuestras identidades, sacando lo mejor de nosotros mismos, estando dispuestos a ver otras realidades, ofreciéndonos otras formas de ver la vida. Quiero que compartamos nuestras pasiones, que disfrutemos con respeto y cariño lo que somos cada uno, que valoremos lo que somos cuando estamos juntos.

No, no quiero follar contigo.

Sólo quiero celebrar la vida contigo, sentirnos vivos, temblar antes, durante y después de estar juntos, rozarme con tus palabras, hablar con nuestros cuerpos, vernos con el corazón.

Sólo quiero sentirte cerca, acompañarnos en la distancia, conectar en la presencia, ser recuerdo perdurable en la ausencia.

Sólo quiero ser tu compañera de viaje, tu amiga, tu amante, tu confidente, tu cómplice, tu desahogo, tu consuelo, la calma de tu dolor, el somnífero de tu sueño, la receta de tu cuerpo, tu baile nocturno, tu sonrisa más auténtica, tu verdad, tu hogar, tu refugio dónde fortalecerte, tu espejo donde reflejarte, tu lecho donde descansar, tu fuego donde calentarte, tus cenizas donde renacer, tu contrapunto, tu contradicción que te hace crecer, tu aliada que te apoya, tu amor que siempre te acompaña,…

 

No, no quiero follar contigo.

 

Olga Martínez Mora

 

 

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