No pares, sigue, sigue…

solitary-walk-1191968-mCuando te duelan los pies, las piernas, los riñones y hasta el alma de tanto caminar sin llegar a dónde querías, no hay otro secreto que seguir caminando. Si acaso, para un momento en el camino para tomar aliento, para respirar profundamente y recargarte de la energía de tu entorno; luego permítete un tiempecito para recordar tu destino y comprobar que sigue siendo el lugar al que quieres llegar, asegurándote que lo sigues sintiendo como tuyo. Y después de este merecido descanso, pues sigue caminando.

No tengas miedo a las piedras que te encuentres, ahora eres más sabio que en el pasado y las sabrás sortear. Puedes con todo lo que tú te creas capaz. Puede haber pequeñas limitaciones, como ser astronauta y campeón en las olimpiadas teniendo 70 años, pero estas son pequeñas excepciones. Tú eres el severo juez que sentencia lo que puedes o no alcanzar.

Ve todo lo ligero de equipaje que puedas, deja ir las emociones negativas de las circunstancias y personas que te hayan podido lastimar; aunque primero siente esas emociones para que no te persigan y las puedas soltar con libertad. Perdónate y perdona de corazón a todo el mundo. Cada uno hicimos lo que pudimos según lo que aprendimos y el nivel de consciencia que tuvimos en ese momento.

Sólo caminando encontrarás tu camino, tu luz. “Se hace camino al andar”, nos recordaba Machado y nos cantaba Serrat. No importa que nos equivoquemos de camino, porque habremos aprendido y volveremos a elegir otro por el que transitar, mejor que el anterior porque sabremos elegir uno que se adapte más a la persona que somos y queremos ser.

Cuando dudes de poder continuar, piensa en para qué querías llegar a ese paraje soñado. Si los motivos que tenías eran poderosos, sacarás fuerzas de tu interior, asombrándote de ti misma/mismo. Nútrete también de las otras fuentes de energía que existen: el amor y el humor. El amor lo puede todo.  No existen imposibles para alguien lleno de amor. Seguramente encontrarás personas que te dirán que “el amor no es suficiente” o que “no conseguirás tus sueños” o que “uno ha de vivir según sus circunstancias”. Respétalos. No te defiendas porque “la defensa invita al ataque” como expone el Dr. David R. Hawkins en su libro “Dejar ir”, el que recomiendo fervientemente. Acepta las circunstancias y las personas que exponen su opinión, y sigue tu camino.

No pares de caminar, llorando, riendo, saltando, casi arrastrándote, todo puede pasar y todo es perecedero. No pares, sigue y sigue…nadie puede hacerlo por ti.

 

 

 

 

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