¡Qué llueva, qué llueva, la Virgen de la Cueva!

Un comentario típico de la vecina en el ascensor, o de cualquiera en la cola del super en un día como hoy: “¡Vaya día! ¡Con la que cae!”

Creo que el problema no es la lluvia en sí, sino los efectos que tienen a menudo en nosotros, en nuestra forma de ver la vida, más nublada y fría.

El cristal frontal y trasero de mi coche están hoy más empapados que unas gafas olvidadas en una sauna. Me he puesto a limpiar el cristal, apretando al unísono las botones que me ayudaban, dando aire, a que recupara su transparencia habitual.

Para no perder la claridad es importante que pensemos dos cosillas:

Una es que en los días lluviosos será necesario ser más cuidadosos, limpiando la visión, para no perder el rumbo, ni la motivación y no extraviarnos, ni perder demasiado tiempo en el camino de la melancolía.

La otra reflexión es un pensamiento sencillo: “Mañana, o pasado mañana, o el otro, o cuando sea, saldrá el sol” Recordar esto nos dará fuerza para afrontar el día.

La lluvia es algo más que un fenómeno atmosférico consecuencia de la condensación del vapor de agua contenido en las nubes. La lluvia también es el llanto de las nubes. Al caer las gotas, están soltando lo que les sobra.

La lluvia es bendición en religiones, fertilidad en tribus ancestrales, vida en el cultivo.

La lluvia nos permite renacer, florecer sacando toda la belleza para después poder dar el fruto, el fruto de las plantas y nuestro propio fruto.

La lluvia es necesaria, limpia, nutre, desahoga y nos permite disfrutar plenamente de la presencia del sol, aceptando y comprendiendo cada ciclo natural en la vida.

Así que cantemos: “¡Qué llueva, qué llueva la Virgen de la Cueva!” Y ¿por qué no?, también: “¡Sol solet, vine’m a veure, vine’m a veure! (“Sol, solecito, ven a verme, ven a verme” para quien me lee fuera de Cataluña, Valencia, etc. “Sun, little sun, come see me, come see me, para los que…ja ja, ahí me paro)

¡Bailemos y cantemos bajo la lluvia como en la película: Singin’in the rain!. Me despido con una frase de la canción principal de este film, sí sí la de esa escena en que Gelle Helly nos muestra el disfrute de mojarse y bailar en los charcos: “El sol está en mi corazón y yo estoy listo para el amor”.

¡Qué disfrutéis de este precioso día de lluvia y que el sol os llene el corazón!

¡Hasta pronto guapísimas y guapísimos lectores!

 

Un abrazo tierno y fuerte

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