Siempre podemos quedar para un café…

Causas del apego al “ex”

La evasión ante el acontecimiento de una ruptura adquiere formas inverosímiles, y una de las más comunes es “tomar café” o roibos o un té del Himalaya…. “ Siempre podemos quedar para un café…” ¡Qué frase tan bonita! ¿Verdad? ¿Quién no ha escuchado o pronunciado estas palabras al terminar una relación amorosa? Cuando afrontar la realidad nos resulta cruel, creamos un mundo paralelo imaginario que acoja posibilidades que se adapten a lo que nos gustaría vivir, como una transitoria paranoia según nuestras necesidades inmediatas. A continuación os expongo causas y reflexiones al respecto.

Poner consciencia en lo que nos dificulta el desapego es tan importante como focalizarnos en las actividades que lo promueven.

Nos olvidamos de la evidencia de que poner el dedo en la vela quema, de que apoyarlo en la yaga duele, y actuamos alegremente en función de nuestra conveniencia a corto plazo. Así que nos aferramos a la creencia de que ver de tanto en tanto a nuestro / nuestra “ex” es la mejor idea para gestionar esa separación. Para el desapego, muestras de posible apego por “sentido común” no son precisamente la solución más acertada. Esos “cafés” son como escarceos con la droga en pleno proceso de desintoxicación. ¡Ojo! ¡ No son como la metadona! ¡Por si a alguien se le ocurre! Lo podemos adornar con términos como “maduración personal”, “mantener el cariño más allá de la relación de pareja”, “libertad emocional”, “amistad trascendida”, “coleguismo”,etc. Casi todos nos hemos autoengañado alguna vez en esos momentos de difícil transición con cualquiera de estas elaboradas excusas.

Los dichos populares son fuente de sabiduría.

“El roce hace el cariño”. “La carne es débil”. “Vale más pájaro en mano que ciento volando”. “No hay ligue más fácil que con un o una ex”.  Esta última frase no pertenece al refranero popular, pero es una verdad como un templo. Las barreras físicas y emocionales se traspasaron en su día. Energéticamente seguimos conectados a esa persona. En la tristeza de la separación, la vulnerabilidad y la fragilidad tienen un espacio para aposentarse y crecer.

La biología también da sentido a nuestro comportamiento con los “recién ex”, con nuestra querida oxitocina.

Teniendo delante a nuestro/nuestra ex con su café, la glándula pituitaria empieza a liberar oxitocina por dos razones: una por el propio estrés que nos genera el encuentro y otra por la asociación al estímulo de Pavlov, ya que existe una similitud en el “experimento del café” con el original: “el cuerpo del ex” sería como la  “comida”, nosotros seríamos como “el perrillo” y el sonido de la campana puede ser esa mirada, ese olor, ese abrazo que nos rememora a un momento no muy lejano y se nos despierta ese deseo físico y emocional de estar con esa persona. Existe una programación en nosotros, antes de la cita a la que mentalmente queremos restar importancia. Entre los vídeos sobre Pavlov he escogido uno de Giovanni Eccher, porque he considerado que es uno de los más ilustrativos y originales.

Además esta oxitocina, que es la “hormona del amor” y también del “apego”, nos ayuda a establecer puentes de relación con la/el “ex”, lo que hará más difícil al llegar a casa seguir gestionando la ruptura. La liberación de oxitocina se acentúa si el encuentro tiene un cariz sexual. Si aún sabiendo todo esto, nos dejamos llevar “por lo que nos pide el cuerpo”, pues sólo hay que ser conscientes de las consecuencias. Como decía Gosh, uno de mis maestros en un retiro: “Todo está bien”. Habremos dado un “pasito pa tras”.

Para más inri, las células de nuestro cuerpo tienen memoria.

Nuestros pensamientos influyen en cada célula, creando nuevas conexiones y redes neuronales que forman nuestra memoria celular. Cuando vivimos un hecho similar a algo ya vivido, como es “tomar ese café con nuestro / nuestra “ex””, se desencadena el mismo recuerdo de forma inconsciente y se generan sensaciones y sentimientos que vivimos mientras estábamos con esa pareja. Para ese pensamiento amoroso existe un código que representa un mensaje, que da lugar a una señal, a partir de la cual se genera un pensamiento más complejo. ¡Pues como si ya tuvieramos pocos pensamientos, con el cafetito hemos generado más pájaras mentales! Hebb (1949) ya introdujo el concepto de ensamplaje celular y neuronal. Lashey nos habla de equipotencialidad de la corteza cerebral donde se ubican estas células con su “memoria especial”. Aunque en la cafetería puede que pensemos “a priori” como un toxicómano, “yo controlo”, la mayoría de nuestras respuestas podrían producirse de forma automática, basándose en recuerdos de nuestra relación. ¡Vaya por Dios! ¡El cerebro usa esa “memoria celular” mucho más de lo que nos gustaría!

¿Se puede llegar a ser amigo / amiga de un ex?

Mi experiencia me dice que sí. Necesitamos meses, años,… Depende de los factores de la relación. La distancia puede crear el espacio para transformarla. Solemos tener más prisa de lo que nuestra sanación emocional requiere.

Ante este “desalentador panorama”, ¿qué podemos hacer?

Salvaguardarnos, escucharnos, poner distancia, afrontar la tristeza como reacción natural emocional de la pérdida, nos ayudará a sanar lo vivido. La ruptura es un proceso de duelo necesario para sentirse bien con uno mismo, y con posterioridad, en un futuro más o menos inmediato, volver a estar abiertos a relacionarnos. Elisabeth Kübler- Ross, doctora en psicología y psiquiatriía, y autora de libros como “La Muerte, un amanecer”, experta en “tanatología”, detectó cinco fases en el duelo de afrontar la pérdida de un ser querido, extrapolable a cualquier proceso de cambio importante en la vida y a la “muerte de una relación”: (1)negación, (2) enojo y rebelión, (3) depresión, (4) negociación y (5) aceptación. Tenemos la tendencia a evitar caer en el pozo de la depresión, incluso en ocasiones, de posponer la bajada del enfado, así que nos agarramos con uñas y dientes a la primera fase de la montaña rusa del duelo, la negación. Como no “ha pasado nada” con la ruptura amorosa, “seguimos siendo amigos y siempre podemos hacer un café” y “¡Asunto solucionado!”. Honestamente, hay momentos en que ni nosotros/as mismos/as nos lo creemos. Aceptando que hemos perdido, ese tipo de relación y algo en nosotros podrá morir, para poder renacer, sólo entonces esa persona a la que amamos en el pasado podrá seguir su camino o se convertirá en un nueva / nuevo amigo.

Buda decía que es la búsqueda del placer lo que nos lleva al sufrimiento. El placer forma parte de la vida y de esa dualidad placer / sufrimiento. Saber dejar ir el placer cuando llega el momento, permitirnos experimentar el dolor y transitar el proceso, permitirá vivir aceptando, aprendiendo y creciendo. Relacionado con esta idea, Frida Kahlo constataba: “El arte más poderoso de la vida es hacer del dolor el talismán que cura” Y yo añado: “¡y no vale enmascarlo con cafetillos!

¡Hasta pronto!

Un abrazo

 

 

 

 

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