Un día llegaré…

Tengo muchas virtudes, pero especialmente la orientación mientras conduzco no es una de ellas. Esto lo saben bien mis amigos y familia. Mis hijas, en más de una ocasión, me han cantado la canción de Hércules “No importa la distancia”, con un “pelín” de “cachondeo” mientras daba vueltas a las mismas rotondas y parecía que las salidas desaparecían a mi paso.

Mañana participo en una jornada muy bonita, bailando y realizando trabajo corporal integrativo, es decir, diferentes técnicas corporales, con mis compañeros de posgrado de TCI de Luis Carbajal y con jóvenes en riesgo de exclusión social de la ONG Associació Superacció, en Gualba. Me he ofrecido en llevar amigos en mi coche y medio en serio, medio en broma, expliqué esta anécdota familiar de la canción de Hércules.

Esta mañana, escuchando la letra por YouTube https://youtu.be/KUKMMK7g3aw, ha adquirido un sentido más real y profundo. Te propongo que la escuches ahora, ¡venga! ¡te alegrará! y te deseo que te de “el subidón” que siento cuando la escucho.

“Un día llegaré, y no importa la distancia”. El tiempo pierde sentido ante la certeza de que algo será para uno.

“Aunque fuese un sueño, te sentía muy real”, porque de esta forma ya “es” antes de serlo en esta dimensión y porque será la consecuencia natural de lo que somos en esencia.

“El poder de un héroe está en su corazón”. La fe de que vivimos y viviremos con amor sólo tiene una forma, que es la de rendirnos a la fuerza del corazón, para salir victoriosos y entender, por fin, que la lucha es un sinsentido. Así somos y seremos héroes.

“El orgullo tendré que superar”, dice también la canción. ¿Y si la forma de vivir y de pensar hasta ahora no fueran las que necesitamos para vivir? ¿Puede mi ego soportar esa “humillación”? ¿Puedo ser humilde y honesto / honesta y sentirme capaz y fuerte a la vez?

“El rumbo encontraré y tendré valor”. Si el amor en pareja pleno y la realización personal los anhelamos desde el valor de sentir que los alcanzaremos, y/o los cuidamos desde la valoración y la gratitud, sin importar ni el tiempo, ni la distancia, el universo será nuestro aliado y nos mostrará el camino.

El amor por nosotros mismos, por lo que hacemos, por nuestra familia, por nuestra pareja, es la brújula y el combustible, para que el viaje sea destino, y la paz nuestra eterna compañera.

 

Un abrazo,

Olga Martínez Mora

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